Los últimos estudios del cerebro han demostrado que cada vez que sujetos bajo estudio vivían experiencias místicas, determinados patrones neuronales se repetían de forma constante y predecible. El paso siguiente ha sido provocar dichas experiencias estimulando eléctricamente regiones cerebrales concretas.
Ello ha dado lugar a reflexiones sesudas sobre si el sentimiento religioso es algo arquetípico, un regalo de Dios, o un accidente entre pliegues cerebrales… El contrapunto de la idea de conciencia de la propia individualidad es, sin duda, el sentimiento de pertenecer a una colectividad mayor, imprescindible para el desarrollo de nuestra especie como tal.
Quizás los sentimientos religiosos sean un patrón innato que nos ayuda a integrar nuestro "yo" individual con el resto del universo. Como tal, lo habríamos desarrollado genéticamente ya que, sin duda, es útil y proporciona una ventaja evolutiva: los que encuentran un sentido a la vida viven más felices que los que se limitan a ver pasar los dias… Que la felicidad lleva a la procreación es una idea con cierto sentido, ¿no?
Una de las publicaciones más interesantes que existen es la revista WIRED. En ella se tratan temas de tecnología, cultura, política… y, por lo que recuerdo, debe ser una de las pioneras en cuanto a presencia en la web. Hace unos días leí una entrada en un blog sobre neuroteología. El concepto captó mi atención y he ido investigando sobre el tema.
Aquí tenéis el link de un artículo publicado en esta revista (en inglés). De lo más interesante que he leído al respecto.
Por cierto, ya hay alguna que otra especie de secta pseudo-mística que se ha apropiado del término, o sea que… ¡al loro!